Posteado por: princessdina | 01/02/2009

Cuatro Pasos.

“Aún no ha sonado” -Pensó Spencer- “Puede que tenga algo de tiempo”. Abrió los ojos lentamente y leyó en la pantalla del techo: “Faltan 23 minutos para comenzar la actividad”. Muy pocas veces contaba con 23 minutos. Por lo general, despertaba al mismo tiempo que todo el edificio -habitado por las 815 personas que componían la unidad de reclutamiento y campaña del partido HF34- despertaba, se vestía cuando ellos se vestían y salía al pasillo justo a tiempo para desear buenos dias a todos los que se lo desearan a él, como si los dias pudiesen ser buenos o malos. Miró al techo otra vez. “Faltan 20 minutos para comenzar la actividad”. Tenía que aprovecharlos. Mentalmente, comenzó a repasar las actividades planeadas para el día 24 de octubre  de 2319: Primero, seleccionar posibles futuros afiliados al partido; Segundo: Transferir sus perfiles al dispositivo Z34 de todos los superiores; Tercero… “No” -Se corrigió- “Este es mi tiempo, no de ellos. Puedo hacer esto con el Z34 cuando me levante”. Volvió a mirar: “Faltan 16 minutos para comenzar la actividad”. Dedicó los 16 minutos a pensar en Jane.

“Falta un minuto para comenzar la actividad” -Comenzaron a chillar las paredes- “Faltan cincuenta segundos para comenzar la actividad”. Jane se fué de la cabeza de Spencer. La fina placa de cristal curvo que le cubría dejaba de calentarle por momentos. Cada vez un poco mas fría. El pijama comenzaría a hacer lo mismo en 2 minutos. Lo mejor era levantarse.

Spencer se puso en pie, firme, y dió cuatro cansados pasos hasta el armario. “Buenos dias spencer” -Exclamó la pobremente conseguida voz de mujer- “Abre las puertas para ver las sugerencias, por favor”. Spencer abrió las dos puertas y se quedó unos segundos mirando los increíblemente finos cajones que archivaban su ropa. Una prenda por cajón. Todo organizado. En la pantalla de la puerta derecha se encontraban tres combinaciones de ropa informal, mientras que a la izquierda se mostraban un elegante traje, su uniforme de trabajo y un traje espacial -que nunca había usado ni esperaba poder llegar a usar-. Puso la mano sobre el uniforme de trabajo y el cajón H3 se abrió de repente. El pijama ya estaba frío. Se cambió de ropa rápidamente y salió al pasillo.

-Hola, Thomas, ¡Buenos días!  -Exclamó Alice, mientras recogía su desayuno del expendedor situado junto a su puerta, al igual que hacían todos los demás.

Thomas Spencer devolvió el saludo, recogió su desayuno, y esperó no volver a cruzarse con nadie más en lo que quedaba de mañana.

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