Posteado por: princessdina | 08/01/2009

Luego buscaré un título para el post, pero antes voy a mirar el correo.

Procrastinación. La culpable de la mayoría de las situaciones desagradables que se me han planteado a lo largo de mi existencia. Para los que no sepáis lo que es, la procrastinación consiste en postergar indefinidamente alguna tarea. Indefinidamente aún sabiendo que tenemos un plazo para realizar dicha tarea, o que el plazo se está acabando. 

Creo que puedo ponerme a mi misma como ejemplo de procrastinadora. ¿La prueba? Tuve tres semanas para memorizar las provincias y capitales de españa. Como la organización territorial española no me resulta demasiado interesante, decidí no preocuparme de ello en todas las vacaciones. Pensé “tengo tiempo de sobra”, así que no estudié en dos semanas y seis días. El examen es en menos de 14 horas. Y aún pienso que tengo tiempo de sobra. 

“¿Como puedes hacer eso?”, os preguntaréis algunos. Pues es muy sencillo. Voy a explicaros paso a paso el arte de la procrastinación.

 Paso 1: ¡Tengo tiempo de sobra! 

La próxima vez que digas eso, tenlo por seguro, vas a procrastinar. Si pronuncias esas palabras, ya no hay vuelta atrás.  Son los fonemas que te conducirán a la perdición, al estrés, al agobio… pero en fin, eso viene luego. En este momento ya das por hecho que el trabajo a realizar te llevará cinco minutos y además tu obra será considerada digna de un Nobel, por lo menos. 

Paso 2: Tú no tenías que… – ¡Lo tengo bajo Control!

Este es el momento en que alguien te pregunta sobre tu asunto. El procrastinador no puede hacer otra cosa que contestar: “¡Lo tengo bajo control!”, porque es lo que pensamos de verdad. Este recordatorio suele realizarse en las fechas cercanas a la finalización del plazo de entrega. El procrastinado siempre contestará lo mismo, ya falten unos días, unas horas, o unos segundos. 

Paso 3: No lo tengo todo bajo control. 

Esta fase, al menos en mí, suele durar unos segundos. Minutos como mucho. Es cuando nos damos cuenta de que ni con infinitos monos con maquinas de escribir podemos escribir un Shakespeare en cinco minutos. ¿Que hacemos cuando llegamos a esta fase? ¿Ponernos a trabajar como locos? No, aún no. 

Paso 4: Tampoco es tan importante. 

Tras analizar las consecuencias de nuestra inacción, llegamos a la conclusión de que no son tan graves y, ojo al dato, nos reímos de nosotros  mismos por habernos preocupado tanto en el paso 3. “Un 60% de la nota final no es tanto” y cosas por el estilo. Aquí es cuando nos relajamos de verdad. Aquí el tiempo ya no importa. Total, si lo que tenemos que hacer es una tontería… ¡eso lo hago yo en 5 minutos! En realidad… ya prácticamente está hecho, solo falta hacerlo… 

 

Aquí tenemos dos desenlaces posibles.

 

Eliminación por Inacción: Volver al paso 1 y entrar así en un bucle restando cada vez mas importancia al asunto hasta que acabe por desaparecer. 

Tarde, mal y a Rastras: Esta solución es la mas recomendable a la larga. Se trata de realizar la tarea con cualquier combinación de los tres adverbios remarcados en negrita. Podemos, en el peor de los casos, exedernos en el plao de entrega, que nustro trabajo no sea lo sufieciente mente bueno, y además tener a una persona gitando a nuestra vera mientras realizamos, por fin, la tarea. 

Sin embargo, existe la posibilidad de salir airoso de la situación. Podemos llegar milagrosamente a tiempo, que nuestro trabajo sea digno de mención, y que el resto de mortales crean que nos hemos esforzado. 

 

“¿Por que procrastinar?” Muy sencillo. Una persona responsable que sabe que ha de realizar una tarea en un plazo estipulado porbablemente estará el 100% del tiempo preocupado aceca de esa tarea, pueso que decidirá extender la realización de la misma para hacerla mas llevadera. Mal. El procrastinador dedica el 90% del tiempo a no preocuparse de la tarea en cuestión, el 2% a preocuparse, y el 8% a solucionarlo, siempre pensando que al final las cosas irán bien. 

Por cierto, son las 00:37 y todavía no he empezado a estudiar las provincias y capitales 😉 Ya comentaré los resultados del examen.

Anuncios

Responses

  1. Ah procrastinadora, se demasiado bien de lo que hablas, desconocía en mi ignorancia que tal hábito, tan en mi de sobra conocido, tuviese nombre tan rimbombante y culto a la vez, y que fuese a la vez una dolencia humana.

    Yo siempre lo asocié a vagancia pura y dura, pero no, resulta que estoy enfermo, debería ir al médico, pero creo que mejor iré mañana, total tengo tiempo de sobra…

  2. Me uno al club de los eternos procrastinadores. He hecho un esfuerzo y me he decidido a enviar respuesta a tu post, pero ya estaba pensando en dejarlo para mañana… 😛

    Aprobarás, a mí me ha pasado en muchas ocasiones. Pero eso es lo malo, que creerás que procrastinar es una opción.

    Yo he tomado la decisión de planificar las tareas importantes Una agenda, un par de bolis de colores, unos marcadores fosforitos y a seguirlo a rajatabla! estoooo mañana mismo me compro la agenda…

  3. 🙂

    Si vieras la de horarios a medio hacer que tengo colgados en el corcho de mi habitación…

    ¡He encontrado la cura a la procrastinación! Se trata de un batido de plátano, fresa y sangre de orco. Mañana ya lo preparo y si eso me lo bebo…

  4. me recuerdas a alguien… si, a mi, ojala que el remedio sea bueno (se escucha delicioso!!!) por mi parte, tengo todo bajo control…

    Una pregunta… será que por ser como somos, procrastinadores innatos, siempre le exigimos a los demás la responsabilidad que hemos mandado de vacaciones (no quiero decir que no somos responsables… digo, al menos un poco de eso tenemos)

    Siempre exijo la parte de los demás en las tareas grupales… pero a la vez, voy postergando mi trabajo tanto como pueda (me gusta estirar la liga haber cuanto resiste antes de darme con ella en la cara)

    Ah propósito, una vez empece a leer un libro de 200 paginas y en ingles, a las 2 de la mañana, y tenía la prueba a las 7 a. m…. que hice, fui honesta: “ya la $%&/”; me calme: “ni modo”, me afligi: “por dios, por dios… que haya un terremoto”, y pedí ayuda: “hola compañeros, una pregunta, no entendí el capitulo 8, alguien puede explicármelo” “aja, y el 9”, “aja y el final”… Y a la hora de la prueba: “De alguna forma el universo encontrara la manera para que en estos momentos la prueba entre en contacto con antimateria y ¡pum! desaparezca… o tendré suerte…”

    Si, suerte, una aliada caprichosa pero muy necesaria para los de nuestro tipo

    saludos!!!

  5. Es que nosotros hemos nacido para ser jefes 🙂 y lo digo en serio, los jefes son procrastinadores natos. En un grupo de, digamos, 4 personas sin ninguna jerarquía establecida necesitan a alguien que les diga como organizarse y que hacer. El procrastinador sabe eso. Sabe que si él/ella no se convierte en el jefe, alguien más lo hará, y esa persona les obligará a realizar su tarea.

    El remedio lo iba a preparar hoy pero me acordé de que no me había leído “historia del tiempo” y fui a comprarlo, luego lo leí, luego lo comenté… en fin, ya lo preparo mañana.

  6. jejejejejeje… no se si me vas a creer… pero mientras escribia el comentario anterior, pensaba en eso, “nacimos para ser jefes”…. jajaja XD…

    aunque no se me había ocurrido el porque

  7. Que conste que con el hábito de procrastinar no me va nada mal.

    Siempre he trabajado mejor sobre presión y con ‘deadlines’, me cuesta mil ponerme a hacer algo si lo único que me dicen es “cuando tú puedas”.

    Eso sí, como me digan, lo quiero para mañana, te hago lo que sea en dos horas. Y por ahora todo me ha salido bien.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: